Distintos informes y estadísticas de organismos oficiales, así como también trabajos realizados por entidades privadas, vienen ofreciendo revelaciones demostrativas del crecimiento qu e experimenta el ciberdelito en el país, en un proceso iniciado en las dos décadas anteriores, pero que se vio acelerado a partir de la pandemia en 2020.
En ese año el aumento de casos denunciados llegó a casi un 400 por ciento respecto a 2019, destacándose como modalidades recurrentes los fraudes bancarios, usurpación de identidad y los múltiples acosos por internet, este último especialmente en perjuicio de menores de edad, en una situación que obliga a una respuesta eficaz por parte de las autoridades con incumbencia y, también, de a propia sociedad que debería tomar mayor conciencia sobre la gravedad del tema.
Ahora termina de sumarse a este contexto un alerta formulado por el ministerio de Salud bonaerense, que en un comunicado salió a aclarar que nunca solicita datos personales a través de llamados a teléfonos, mail o mensajes de WhatsApp, a raíz de los reiterados intentos de estafas a la población que por esas vías se están realizando.
“Ante nuevos intentos de hackeos y estafas, el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires recuerda que no pide datos ni envía información personal por WhatsApp o e-mail”, posteó la cartera sanitaria a través de su cuenta oficial, para luego remarcar que “en caso de recibir comunicaciones que soliciten datos personales, desestimar y denunciar”.
Entre otros tipos de intentos de estafas se mencionó que los ciberdelincuentes, con la excusa de impulsar gestiones para obtener turnos de vacunación o para otros trámites de naturaleza sanitaria, recaban esos datos que, de ser ofrecidos, les permitirían causar graves perjuicios digitales a depósitos bancarios de sus potenciales víctimas, entre otros posibles daños.
Una vez más queda claro la importancia de no dar información personal como direcciones, números de teléfono y números de cuentas bancarias en sitios sospechosos.
A grandes rasgos, corresponde enfatizar que la ciertamente explosiva irrupción de millones de personas en las redes de Internet se ha convertido en uno de los fenómenos más complejos de los últimos tiempos, por los múltiples y nuevos desafíos que ese sistema –abierto y en construcción permanente- le plantea a las sociedades contemporáneas. Entre otros, el de un uso desviado de esa maravillosa herramienta, utilizándola, en no pocos casos, para atacar la integridad moral, legal y económica de las personas.
Es de esperar que las reformas legislativas y las campañas de concientización, que debieran intensificarse en nuestro país apunten a evitar y resolver muchas de las cuestiones aquí descriptas.
SUSCRIBITE a esta promo especial